Una habitación no es una imagen estática: cambia con la orientación, la estación y las horas. Observar ese movimiento es el primer gesto de cualquier propuesta interior.

En estancias orientadas al norte funcionan especialmente bien las superficies cálidas y mate; en espacios muy soleados, las cortinas ligeras suavizan los contrastes sin anular la claridad.

En lugar de iluminar todo por igual, trabaja en capas: una luz ambiental suave, otra funcional junto al punto de lectura y una tercera, de acento, para destacar una textura.