Una selección cuidada empieza por reducir el número de acabados. Tres texturas honestas pueden aportar más profundidad que una habitación repleta de estímulos.
La madera aporta ritmo y calidez; el lino suaviza la entrada de luz; la cerámica introduce la imperfección amable de los objetos hechos para ser tocados.
Prueba las muestras en casa durante varios días. La misma superficie puede verse gris en sombra y dorada bajo el sol de la tarde.