Un rincón de lectura necesita algo más que un sillón bonito: buena iluminación, una superficie cercana y ausencia de distracciones.

En el recibidor, una bandeja para los objetos de bolsillo y un espejo bien ubicado pueden transformar una rutina ordinaria.

No hace falta cambiarlo todo. A menudo basta con mover una lámpara, despejar una pared o introducir una textura nueva.